Creo que para ninguno de ustedes (las preciosas criaturas que se toman el tiempo de leerme) no es un secreto que me encanta citar frases de libros que me gustan en mis entradas, o que me encanta escribir algo relacionado con las mismas; pero que les puedo decir... después de un tiempo me vuelvo totalmente predecible.
La frase de esta entrada es de mi muy amado John Green, específicamente de Ciudades de Papel.
"Irse es difícil hasta que te vas... Y entonces es la maldita cosa más fácil del mundo".
Cómo ustedes también saben muy bien, más que persona soy como una especie de bulto de miedos, todo me da miedo y a la vez pocas cosas me asustan. Los últimos 10 meses de mi vida han sido bastante peculiares y decisivos con lo que a mi respecta... como les había contado estaba toda esta cuestión de que era mi último año de bachillerato y tenía que tomarme todo más en serio porque se me estaba (está) viniendo encima lo que sería mas o menos el resto de mi vida y yo parecía no terminar de aceptarlo.
A nivel académico tuve la suerte de que desde temprano (mis primeros años de bachillerato) estuve algo centrada en la idea de lo que quería ser y a pesar de que tenía varias opciones todas se relacionaban de alguna manera, así que por la que me decidiera sabía que me iba a hacer feliz. No tuve la oportunidad (por el momento) de estudiar en la universidad en la que había soñado desde pequeña, pero como dije antes un no, no significa que vaya a dejar de luchar por lo que quiero.
Por otro lado, al nivel emocional estos meses estuve literalmente hecha un desastre de pensamientos, sentimientos e inseguridades. Una de las peores consecuencias que me han dejado todos estos años de problemas de autoestima (cosa de la que quiero hablar un poquito más en la próxima entrada) fue convertirme en una persona EXTREMADAMENTE insegura. De pequeña, no se si es porque no tenia malicia o bueno, no dejaba que todos estos complejos pudieran mas que yo, amaba totalmente conocer lugares nuevos. Sin mentirles en los 8 años entre preescolar y primaria estuve en 6 colegios diferentes, lo que quiere decir que no pasé mas de dos años en ninguno de ellos, a pesar de eso en todos me fue bien, por lo que se puede concluir que era una niña que se adaptaba bien a nuevas situaciones, nuevos ambientes, y todas esas cosas.
A pesar de que sentí miedo cuando tuve que comenzar el bachillerato en otra escuela nueva, siento que fue esa clase de miedos que sentimos todos a lo desconocido pero, ahora que lo analizo bien, mas que miedo era una inquietud, algo que nos ponía nerviosos. Sin embargo todo este nervio o esta inquietud se volvió real cuando comenzó a parecerme insoportable la idea de llegar completamente sola (es decir, sin alguien conocido) a un lugar.
La cuestión conmigo es que yo no soy tímida, pero las circunstancias me hicieron insegura; lo que quiero decir es, que no me cuesta en lo absoluto relacionarme con las personas, soy de hecho muy sociable y algo extrovertida pero me llena de pánico el pensar que, si llego a un lugar nuevo no voy a ser capaz de relacionarme con nadie a pesar de que muy dentro, sé que si puedo. Y esto es lo que las inseguridades hacen... te hacen dudar de lo que sabes que eres capaz.
Si de algo me sirvió bachillerato fue en darme cierta estabilidad. Fue la única etapa escolar donde estuve los 5 años seguidos. Esto me hizo en cierta forma adaptarme a cierta rutina, eran las mismas personas siempre, con su excepción ya que siempre habían algunos nuevos y esas cosas pero en sí, ya me había acostumbrado a lo que esto abarcaba, tanto que ya sentía que iba a ser así por siempre. Es decir, estaba consciente de que algún día iba a terminar, pero no estaba consciente de lo rápido que llegaría, por lo que cuando enfrenté la realidad de que me quedaban solo meses para volver a enfrentarme a lo que, cuando me ponía a pensarlo mucho en las noches me quitaba el sueño.
Utilicé esa frase de John porque, en lo personal cuando la leí sentía mucha envidia de Margo, por tener esa capacidad de ver las cosas de esa manera, par mí en ese momento irme se veía como una de las peores cosas que me podría pasar; odiaba la idea de cambiar ese ambiente en el que había aprendido a sentirme segura, a todas esas personas que ya había aprendido a sobrellevar y ellos a mi y toda esa zona de confort a la que ya me había habitado y sinceramente no entendía como dejar todo eso por algo que, en definitiva no sabes como podría ser "la maldita cosa más fácil del mundo".
Hoy, a prácticamente 3 meses de haber terminado esa etapa y 1 mes de haber comenzado la nueva puedo en definitivamente confirmar que sí lo es.
Las semanas previas a comenzar la universidad, fueron al nivel personal (ese de conversaciones conmigo misma que me sacan de quicio) un desastre. Mis amigos y familiares estaban casi flipando de felicidad porque yo iba a comenzar la universidad, "la mejor etapa" y todas estas cosas pero yo me estaba muriendo de miedo. Porque ya no era solo llegar a una escuela nueva, con gente nueva; era estudiar en otra ciudad, tomar caminos diferentes, conocer calles diferentes, tener un entorno con personas de todas las edades y no solo en un salón con gente de mi edad... eran tantas cosas que cuando me decían "Debes estar super emocionada, ya vas a comenzar la universidad" en mi mente yo solo decía, tengo miedo.
Y hoy que ya pasé por todo eso, me quedo sorprendida de lo que increíble que puede ser el subconsciente porque, me pongo a pensar en lo que me tenía taaaaaaaaan asustada como, estar sola en un lugar que no conozco con gente que no conozco, o no sentirme cómoda, no caerle bien a la gente y ese tipo de cosas era algo que me quitaba el sueño.
Un mes después puedo decir que, este cambio de ambiente ha sido una de las experiencias mas liberadoras que he tenido hasta ahora. Me siento libre porque todas las malas experiencias quedaron atrás aunque se que tarde o temprano volverán, llegó gente a mi vida que si siguen como van, se volverán muy especiales y porque simplemente lo nuevo es liberador.
Como conclusión, vivir toda esta experiencia de nuevo con la madurez que mis escasos 17 años me han dado (a comparación a la última vez que lo viví, cuando tenía 12) me ha ayudado a ver que, a pesar de que los miedos y las inseguridades y todas estas cosas horribles que te hacen pensar que no puedes, no son reales y son estúpidas y por ende, nosotros somos estúpidos al darle más poder del que se merecen.
Siendo la decisión mas difícil dar el primer paso, de resto solo queda disfrutar de la experiencia y aprender de todas esas cosas que en su momento te hicieron sentirte tan pero tan pequeñito, una vez que las superas, te sientes gigante.
Q.